Ács Tünde : Matías, el pastorcito de las ocas

A mese vándormotívumát már közel 3000 éve lejegyezték Asszíriában, onnan került arab közvetítéssel Európába: spanyol, szicíliai, grúz, orosz, ukrán, román és csángó változatai is vannak. Fazekas Mihály a XIX. század elején írta Lúdas Matyi című elbeszélő költeményét. Lúdas Matyi az egyik legismertebb és legkedveltebb magyar mesehős lett.

El elemento itinerante de este cuento fue anotado aproximadamente hace 3000 años en Asiria. De allí pasó a Europa con la ayuda de los árabes. Tiene versión española, siciliana, georgiana, rusa, ucraniana, rumana e incluso moldava, donde también viven húngaros. Mihály Fazekas escribió al principio del siglo XIX “Lúdas Matyi”, su poema épico que se convirtió en una de las figuras más queridas y populares de Hungría.

 

Matías, el pastorcito de las ocas

 

Vivía una mujer pobre en un pequeño pueblo. Aparte de un hijo muy flojo y unas ocas no tenía nada más en este mundo. Su hijo se llamaba Matías y no trabajaba ni ayudaba a su madre en casa, se dedicaba todo el tiempo a vaguear: en verano a la sombra de un árbol, en invierno en la cocina calentita.

 

Un buen día, hubo un mercado en Döbrög y Matías pensó, sería bueno ver mundo. Cogió las ocas y las llevó al mercado. Döbrögi, el terrateniente más rico de la región vio las ocas bien gorditas y quiso comprarlas. Ofreció un precio muy bajo. Pero Matías no le dejó regatear el precio. El terrateniente entonces les ordenó a sus soldados:

― Confiscadle las ocas y dadle una buena paliza para que aprenda que me tiene que obedecer.

Matías se enfadó y le amenazó entre lágrimas:

― ¡Tres veces me va a pagar Döbrögi el precio de las ocas!

 

Después de la paliza, Matías no se atrevió volver a casa por la vergüenza que sintió.

Viajó a varios países y aprendió hablar muchos idiomas. Cuando después de años volvió a casa, en Döbrög estaban construyendo un nuevo castillo. Entonces, Matías se disfrazó de carpintero italiano.

Döbrögi se alegró de la presencia de un carpintero extranjero y le contrató enseguida. Le encargó la construcción del tejado y le acompañó al bosque para buscar madera apropiada para el tejado. Una vez llegaron al bosque, Matías le ató a un árbol, le dio una gran paliza, le quitó del bolsillo el precio de las ocas y le dijo:

― No soy yo ningún carpintero, soy Matías, el pastorcillo de las ocas. Esta es la primera vez que me vengo de ti, pero todavía tengo que darte dos palizas más.

 

Entonces, Döbrögi se puso muy enfermo a consecuencia de la paliza, solo podía estar en la cama, le dolían la espalda, el costado y todo el cuerpo. Además, ninguno de los médicos del lugar conocía cura alguna para su mal. Matías se disfrazó ahora de médico alemán. A Döbrögi, al enterarse de la llegada de este médico extranjero hasta le cambió la cara, se alegró enormemente y le pidió que le visitara. Matías examinó al enfermo, luego envió a todos para que buscaran hierbas medicinales con el fin de preparar una pócima útil para curar al enfermo. Cuando se quedaron solos, Matías volvió a propinarle una enorme paliza a Döbrögi. Después sacó del baúl el precio de las ocas y le dijo:

― No soy yo médico, soy Matías, el pastorcillo de las ocas. Esta era la segunda vez.

 

A partir de ese momento, Döbrögi solo se desplazaba en coche de caballos escoltado por soldados. Así, llegó otra vez el día del mercado en Döbrög al que acudieron tanto Döbrögi como Matías. Había allí un joven que quería vender un magnífico caballo, pero el precio que le puso al animal era desorbitado. Afirmaba que no había un caballo más rápido en toda Hungría. Matías le dijo que fuera cabalgando hasta llegar por delante del coche de Döbrögi y le gritase “Soy Matías, el pastorcillo de las ocas”.

― Si no te pueden atrapar, entonces será verdad que tu caballo es el más rápido y te lo compraré, pero si te atrapan, será tu fin seguro.

El joven acepto su propuesta. Cuando gritó, todos los soldados e incluso el cochero empezaron a perseguirle, ya que Döbrögi había puesto precio a su cabeza. De este modo, Döbrögi otra vez se quedó solo. En ese momento llegó Matías a su lado y le dijo:

― Ese joven que huye, no es Matías, el pastorcillo de las ocas. Matías soy yo. Y ahora voy a darte la tercera paliza. Y así, señor mío, no tendrás que temer ninguna más.

Por tercera vez, Döbrögi tuvo que sufrir una gran paliza. Antes de despedirse, Matías se cobró del monedero el precio de las ocas.

Y colorín colorado, Matías desapareció para siempre del condado, Döbrögi se hizo un hombre justo y este cuento se ha acabado.

 

SZELP ÁGNES FELDOLGOZÁSA

 

Élt egyszer egy kis faluban egy szegény asszony.

A szegény asszonynak csak egy lusta fia és néhány lúdja volt.

Matyi, a fiú nem járt dolgozni, nem segített otthon az anyjának, mindig csak

lustálkodott: nyáron egy fa alatt, télen pedig a meleg konyhában.

Egyszer vásárt tartottak Döbrögben.

Azt gondolta Matyi, jó lenne világot látni!

Elvitte hát a ludakat a vásárba.

Döbrögi, a földesúr meglátta a szép ludakat, és meg akarta venni őket.

Nagyon keveset akart fizetni, de Matyi nem engedett az árból.

Ekkor az úr parancsot adott a katonáinak: a katonák elvették a ludakat, és elverték a fiút.

Matyi megfogadta, hogy háromszor fizeti ezt vissza Döbröginek!

Matyi a verés után világgá ment.

 

Sokfelé járt, mesterségeket és nyelveket tanult.

Amikor évek múlva hazatért, Döbrögben éppen új kastélyt építettek.

Matyi olasz ácsnak öltözött.

Döbrögi nagyon megörült a külföldi mesternek.

Megbízta a tető elkészítésével, és kiment vele az erdőbe alkalmas fát keresni.

Matyi az erdőben egy fához kötötte, és jól elverte Döbrögit.

Aztán Döbrögi zsebéből kivette a ludak árát, és azt mondta:

„Nem vagyok én ács, hanem Lúdas Matyi. Ez volt az első!”

 

Döbrögi nagyon beteg lett a veréstől.

Ágyban feküdt, és mindene fájt: a háta, a dereka, az oldala.

A helyi orvosok nem tudtak segíteni.

Matyi most német orvosnak öltözött.

Döbrögi nagyon megörült a külföldi mesternek, és magához kérette.

Matyi megvizsgálta a beteget, majd mindenkit elküldött a házból gyógyfüveket keresni.

Amikor egyedül maradtak, Matyi másodszor is jól elverte Döbrögit.

A ládából kivette a ludak árát, és azt mondta:

„Nem vagyok én orvos, hanem Lúdas Matyi. Ez volt a második!”

 

Döbrögi ezután mindenhová csak kocsin járt, és katonák kísérték.

Egyszer megint vásárt tartottak Döbrögben.

A vásárba eljött Döbrögi is és Matyi is.

Egy legény egy pompás lovat árult, de nagyon drágán.

Azt állította, nincs annál gyorsabb ló az egész országban.

Matyi azt mondta a legénynek, lovagoljon Döbrögi kocsija mellé, és kiáltsa, hogy ő Lúdas Matyi.

Ha nem fogják el, akkor valóban gyors a lova, és megveszi, ha elfogják, vége van!

A legény belement az alkuba.

Amikor elkiáltotta magát, minden katona, még a kocsis is utána lovagolt, Döbrögi pedig egyedül maradt.

Matyi ekkor Döbrögi mellé lépett, és azt mondta:

„Nem az a legény Lúdas Matyi, hanem én vagyok! Most jön a harmadik! De ne féljen az úr, több már nem lesz!”

Harmadszor is jól elverte Döbrögit, majd az erszényéből kivette a ludak árát.

Ezután Matyi örökre eltűnt a vidékről, Döbrögi pedig megjavult.

 

 

Legutóbb szerkesztette - Ács Tünde
Szerző Ács Tünde 12 Írás
Egy ember.